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¿Qué causa el hipo de mi bebé?
¡Hip!, ese desconcertante sonido, conocido como hipo, traduce angustia y preocupación a los padres, cuando es emitido en forma repetitiva por sus pequeños bebés.
De acuerdo a estudios realizados, hasta un 80% de los recién nacidos pueden presentar hipo. Generalmente es transitorio y no traduce enfermedad seria para el niño.
El hipo se define como un sonido que es producido por la estimulación del músculo diafragma, que se encuentra separando el tórax y el abdomen.
Es más frecuentes en las primeras semanas de vida debido a que en esta etapa el músculo diafragma aún está inmaduro y es fácilmente estimulado por factores como lo son: aire deglutido, sobrealimentación, malas técnicas alimentarias o cambios de temperatura, los cuales pueden provocar la contracción del músculo. En la mayoría de los casos, desaparece a partir de los seis meses de vida.
Se puede prevenir el hipo con algunas sencillas medidas:
• Correcta técnica de alimentación: se debe evitar la entrada de aire entre la boca del bebé y el pezón o el biberón. Es decir, se debe lograr un adecuado sellamiento entre la boca del bebé y el pezón o mamón. Existen en el mercado mamones fisiológicos que simulan el pezón de la madre y biberones que evitan la entrada de aire, mientras el bebé toma leche.
• Sacarle los gases adecuadamente al bebé. Si son bebés que comen muy rápido o demasiado, se debe ofrecer la leche en forma fraccionada y aprovechar para sacarle los gases antes de volver a alimentarlo.
• Mantenerlo en posición vertical por varios minutos, luego de alimentarlo, para favorecer la eliminación de aire.
• Evitar exponer al bebé a cambios bruscos de temperatura.
En la mayoría de los casos el hipo es autolimitado y puede tener una duración de cinco a diez minutos, independientemente de lo que hagamos, incluyendo el tradicional remedio casero de colocarle un algodón húmedo en la frente del bebé.
El hipo es un hallazgo muy frecuente e inocuo en lactantes. Cuando el hipo es persistente, se acompaña de vómitos o produce malestar en el bebé, debemos consultar con el pediatra para evaluarlo en forma exhaustiva y así poder descartar algún trastorno o enfermedad subyacente.
Fuente: Dr. Iván Antonio Wilson, médico pediatra
Sociedad Panameña de Pediatría
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