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Venciendo el insomnio infantil
Si estás exhausta(o), desesperada (o), furiosa(o) o desesperada(o) porque tu bebé no te ha dejado dormir en mucho tiempo, estos consejos pueden contribuir a solucionar tu problema.
Los niños necesitan reposar para asimilar las nuevas impresiones que reciben y recuperar sus fuerzas. Algunos necesitan dormir mucho y otros se encuentran perfectamente bien durmiendo poco. Las necesidades de sueño en el recién nacido van disminuyendo a medida que se desarrolla.
Durante el sueño ocurren cambios importantes en el cuerpo: se secretan hormonas relacionadas con el crecimiento, se llevan a cabo procesos de reparación celular y se consolida el aprendizaje adquirido durante el día, entre otros.
Dormir, tal como alimentarse, orinar o evacuar, son funciones normales que no es necesario enseñar, sin embargo, dormir bien es un hábito natural que hay que ordenar. El niño requiere que se establezcan rutinas repetitivas. Así comprenderá que el sueño no es más que otra de sus rutinas diarias, que debería ser tan agradable como comer, bañarse o jugar, y que no le ocurrirá nada mientras duerme.
Durante la noche, todos tenemos despertares y uno busca volver a dormirse como lo hizo antes. Si el niño se durmió abrazado a la mamá, cuando se despierte va a necesitarla para volver a dormirse. Lo mismo si lo hacen dormir paseándolo en coche o viendo televisión.
El problema reside básicamente en el temor a la soledad y a quedarse sin protección. El niño llora porque la situación con la que se encuentra cuando despierta en medio de la noche no es la misma que cuando se durmió.
Por otra parte, la continua sobre-estimulación auditiva y visual ejercida por la radio y el televisor, sumada a la estimulación intensiva y persistente de muchos padres y abuelos, que intentan convertir a sus hijos en seres superdotados, especialmente cuando se trata de hijos o nietos únicos, provocan una condición de “stress” o ansiedad en el pequeño, que lo mantiene acelerado, interfiriendo así en la conciliación y mantenimiento del sueño. La hora del sueño debería ser un momento cálido, tranquilo y acogedor
Para evitar el insomnio, desde un principio el niño debería ser acostado solo, a la misma hora, en el mismo lugar y cuando todavía esté despierto. Todo bebé exige estar siempre acompañado, pero si se le complace ilimitadamente en sus demandas, se convertirá en un “malcriado” y, a medida que crezca, su comportamiento será cada vez peor.
El problema del insomnio infantil se puede solucionar, pero ambos padres deben saber que el proceso de educación para el sueño requiere por lo menos de una semana y que ambos estén tranquilos, seguros de lo que hacen y sigan los siguientes consejos todas las noches, aunque duden cuando escuchen llorar a su niño.
Estableciendo la rutina del sueño (basado en los escritos del Dr. Richard Ferber, del Children´s Hospital de Boston, y del Dr. Eduardo Estivill.
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Durante el día, cuando tu bebé esté despierto, sácalo de su cuna, habla y juega con él.
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Durante el día abre las cortinas para que entre la luz, aunque esté dormido. Durante la noche mantén la habitación a oscuras.
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Durante las noches evita los ruidos en su habitación. Esto incluye al televisor.
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Para que se relaje, báñalo entre 6 y 7 de la noche y luego ofrécele su alimento.
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Después que coma puedes jugar unos 10 minutos con él o leerle un cuento. Procura no sobre-estimularlo.
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Cuando veas que está tranquilo pero aún despierto, acuéstalo a dormir boca arriba, siempre en su cuna, entre las 7:30 y 8:30 de la noche, siempre a la misma hora.
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Coloca en su cuna algún objeto que asocie con el sueño, por ejemplo una manta, un juguete, un osito. Aunque no son aconsejables, si tu bebé utiliza chupón procura que esté a su alcance.
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Luego despídete y sal de su habitación mientras aún esté despierto.
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Si llora, puedes entrar a su habitación. El primer día, cuando comience a protestar, espera 1 minuto antes de ir a verlo. Después de su segunda protesta, dejar pasar 3 minutos, luego cinco, cinco más y así sucesivamente. Los tiempos de espera para entrar a su cuarto irán espaciándose a medida que pasen los días, hasta que alcance la meta: el niño comprenderá que no ha sido abandonado, que no logra nada llorando y que debe dormir solo en su cuarto.
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Si piensas que la electrónica puede ayudar, te sugiero utilizar este aparato de entrenamiento en la rutina del sueño, diseñado por un pediatra: Goodnight Sleep Trainer
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