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Acidosis tubular renal
Es un sÃndrome clÃnico resultante de una alteración en la capacidad de los riñones de mantener los niveles normales de bicarbonato en la sangre, debido a defectos en los mecanismos de acidificación urinaria o por alteraciones en la reabsorción de bicarbonato.
Sus causas son diversas. En muchas ocasiones no se puede precisar la causa del trastorno, por lo que se le denomina Primaria. En otros casos es secundaria a enfermedades generalizadas o a intoxicaciones. Algunos niños pueden heredar esta alteración de sus padres, lo que puede manifestarse en la niñez o en su vida adulta.
Existen dos tipos de acidosis renal: proximal y distal, que presentan algunas diferencias en cuanto a las alteraciones funcionales que ocurren, sin embargo, en ambos tipos de acidosis estas alteraciones conducen a:
1) Pérdida de Bicarbonato, Potasio y Calcio por la orina
2) Disminución de los niveles sanguÃneos de acidez (pH), bicarbonato, potasio y calcio.
Las manifestaciones clÃnicas son diversas y dependen de la causa que origina la acidosis. En algunos casos hay antecedentes de vómitos en los primeros meses de vida. Entre los sÃntomas más comunes podemos observar retardo del crecimiento y aumento del volumen urinario. Los casos más severos pueden presentar además sed, deshidratación, respiración rápida, vómitos, fiebre, debilidad o calambres musculares, y depósito de calcio en los riñones (nefrocalcinosis) o en las vÃas urinarias (litiasis) que ocasionan dolor y/o infecciones urinarias recurrentes.
Tratamiento:
Mediante el tratamiento médico se procura corregir las alteraciones electrolÃticas ocasionadas por la acidosis renal por lo tanto, los niños que sufren este trastorno deberán recibir alcalinizantes como Bicarbonato de Sodio o Citrato de Sodio. Muchos requieren además suplementos de Potasio.
Los casos severos requieren de hospitalización para rehidratación endovenosa y corrección de los desequilibrios hidro-electrolÃticos.
En relación a la dieta, se recomiendan frutas, vegetales y verduras; leche y productos lácteos, pollo, pescado, aguacate, coco, maÃz, vegetales frescos, frutas secas (como almendra, nueces, etc). Es importante disminuir el consumo de proteÃna animal proveniente de la carne de res, cerdo y alimentos procesados, asà como también frijoles y leguminosas en general, cereales, productos a base de harina de trigo, ciruelas, cerezas y la vitamina C durante algunas semanas.
Las frutas cÃtricas no aumentan la acidez, debido a que se utilizan en el organismo y producen ceniza alcalina o básica, lo que depende de su alto contenido de potasio, calcio y magnesio. En esta forma, una dieta en que abunden verduras y frutas que contengan ácidos orgánicos, cÃtrico y oxálico, formará bicarbonato y en consecuencia disminuirá la acidez de la orina.
En algunos niños las alteraciones renales son transitorias y luego de unos cuatro a doce meses puede ocurrir recuperación espontánea, por lo que el tratamiento puede detenerse sin que se produzcan recaÃdas. Sin embargo, en muchos casos puede requerirse la administración de alcalinizantes de por vida.
El pronóstico es excelente cuando el tratamiento se inicia precozmente y se mantiene un control estricto de las alteraciones electrolÃticas (acidez sanguÃnea, potasio, sodio, cloro, calcio y bicarbonato). Cuando el niño se diagnostica tardÃamente puede persistir daño funcional residual permanente, aunque el tratamiento permitirá una expectativa de vida normal.
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