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La estenosis pilórica

Posiblemente haya escuchado sobre algún bebé operado de emergencia por vómitos persistentes durante sus primeras semanas de vida. Es muy probable que sufriera de estenosis pilórica congénita.

La estenosis (estrechamiento) del píloro representa la condición quirúrgica que más comúnmente se presenta durante las primeras semanas de vida del recién nacido.

Es causada por un crecimiento del músculo del píloro (hipertrofia), que esta en la salida del estómago hacia el intestino delgado y se encarga de regular la cantidad de alimento que puede salir del estómago. Al crecer más de lo normal cierra parcialmente el canal pilórico, obstruyendo significativamente la cantidad de alimento que puede bajar al intestino delgado.

La hipertrofia empieza generalmente desde que el bebé nace, aunque en ocasiones puede empezar durante la vida intrauterina, en el último trimestre del embarazo. Está asociada a una predisposición familiar con una alta penetrancia, acompañado en ocasiones de una progresiva alergia a la proteína de las fórmulas.

Clínicamente se manifiesta con vómitos progresivos y persistentes. Inicialmente los vómitos se atribuyen a un problema de reflujo gastro-esofágico y espasmo pilórico, son esporádicos y manejados con cambios de fórmula o medicamentos para aumentar el vaciamiento gástrico. A medida que el crecimiento del músculo pilórico avanza, y el bebé comienza su tercera a cuarta semana de vida, los vómitos se hacen cada vez más persistentes, e inclusive el agua es vomitada.

Los varones son más comúnmente afectados que las niñas, en una proporción de cuatro a uno y usualmente el primogénito de la familia. Aunque generalmente el bebé no pierde peso, tampoco lo gana.

Cuando los vómitos persisten, el bebé se puede deshidratar y desarrollar disturbios electrolíticos característicos de esta condición.

Tradicionalmente el diagnóstico se hace llevando a cabo estudios radiológicos del tracto gastrointestinal superior con un medio de contraste que se le da a beber al niño. Estos estudios demuestran la estrechez característica del canal pilórico. La ecosonografía también puede demostrar la hipertrofia, por lo que sirve de alternativa diagnóstica.

Al examinar el abdomen del niño se puede palpar el músculo del píloro, el cual obtiene generalmente el tamaño de una aceituna grande (oliva).

El manejo principal de la estenosis pilórica es quirúrgico. Esto data del 1907 y desde entonces ha sido efectivo en curar los pacientes que la sufren. La operación se lleva a cabo bajo anestesia general, es de corta duración y la mayoría de los bebés se dan de alta luego de dos días, tolerando satisfactoriamente la fórmula.

Es raro ver que estos niños padezcan de problemas ulteriormente y no se ven recurrencias a menos que la operación haya sido incompleta o el bebé padezca de una alergia severa a las fórmulas.

Los resultados finales del manejo de esta condición son excelentes. Los hijos varones de los niños que han padecido de estenosis pilórica están en un riesgo mayor de desarrollar esta condición.

Autor: Humberto L. Lugo-Vicente, Cirujano Pediátrico

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