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Despidiéndose del chupón
El hecho es que los chupones terminan siendo un mal necesario que no causará ningún daño físico ni psicológico al bebé, siempre y cuando se logre eliminar a la edad apropiada.
Es normal que desde temprana edad los niños comiencen a explorar el mundo con la boca, introduciendo en ella cualquier cosa que les rodea. Tanto el chupón como el dedo forman parte de esa “exploración” y este tipo de hábitos constituyen parte del desarrollo psicológico del infante, además de ser, la succión, un factor disminuyente de ansiedad; sin embargo, tienden a abandonar esta práctica alrededor de los 6 a 7 meses de edad.
Los padres no deben alarmarse si esta maña perdura un poco más, no obstante, se vuelve preocupante si persiste más allá de los 6 u 8 años o si notan algún tipo de anormalidad en el desarrollo de la dentadura del niño; es decir, lo referente a su crecimiento, al paladar o a la alineación dental. También, es común que los demás niños lo molesten, lo que podría causar mayor angustia en el pequeño y apegarse aún más al hábito; sin embargo, muchos optan por dejarlo a causa de la presión familiar.
Recomendaciones para los niños que utilizan chupones:
1) No utilice el cupón como sustituto de comidas, o como aplacador del hambre mientras ésta está lista, solamente entre comidas cuando el niño no tenga apetencia.
2) No se lo ofrezca voluntariamente, espere a que él lo pida.
3) No ate el chupón a la cuna ni al cuello de su niño. Pueden ocurrir accidentes, incluso fatales.
Despidiéndose del chupón
La manera más efectiva para que un niño abandone el hábito del chupón es que él mismo lo decida, por voluntad propia y no por presiones externas; pero por supuesto, se le dirá o informará lo dañino que es y los tantos problemas que le puede traer.
Por otra parte, como es un mecanismo para disminuir la angustia, no se debe asustar al niño diciéndole de mala manera los efectos que puede causar el chupón en él a largo plazo, ya que podría aumentar su ansiedad y a su vez la necesidad de succionar; es por eso que si “informarle” únicamente no funciona, es preferible ignorarlo y esperar a que crezca un poco más, ya que cuando se van haciendo mayores, la necesidad de succión desaparece normalmente entre los 6 y 8 años de edad.
Es un error gritarle, castigarlo o humillarlo debido a que podría aumentar su angustia y agravar el hábito; por el contrario, se deben recompensar los esfuerzos del niño con regalos o reconocimientos que lo motiven, y después de cierto número de días darle un premio por haber logrado su meta determinado tiempo.
Si se trata de niños mayores, es muy posible que estén utilizando la succión como una fórmula en contra del aburrimiento, en estos casos es recomendable mantenerlos entretenidos u ocupados en actividades que les resulten divertidas. Si estos mecanismos fallan, se podrá mantenerles presente el problema envolviendo el chupón con un teipe o cinta adhesiva.
Cuando el hábito comienza a afectar la dentadura del niño, se empiezan a notar defectos en la alineación dental y el niño se niega a dejarlo, es necesario acudir al odonto-pediatra para que coloque un aparato que entorpezca la posibilidad de succión.
Aunque pueden continuar succionando sus dedos como mecanismo para dormir o calmarse cuando están ansiosos, por lo general lo hacen en privado y no causa ningún daño físico ni emocional; mas bien, ejercer demasiada presión para que deje de hacerlo puede ocasionar un efecto contraproducente.
Reina A. Benitah/redaccion@pediatria24.com
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